Llegamos como cada martes a la clase de musica.
Era una clase simple, he de reconocer que esperaba algo completamente diferente cuando llegamos por primera vez. Me imaginaba un salón lleno de instrumentos, con el radio siempre prendido, con musica para los niños. Muchos personajes de canciones infantiles, la maestra divertida, bailarina y cantadora. Esperaba aprenderme por lo menos unas diez canciones en el segundo idioma de mi hijo, de esa manera, podría él acostumbrarse a oirlas tambien, y reconocerlas cuando las cantaran en la calle, en la escuela etc... Como esas canciones de Cri-cri que la mayoría de la gente en México reconocemos.
Mi hijo se estaba (a penas) acostumbrando a las canciones, y era ya la penúltima clase. Nos reuniamos en el mismo pequeño salón de juegos en donde mi hijo jugaba cuando ibamos cada miércoles a reunirnos con los demas niños. Ibamos porque quería que mi hijo se acostumbrara a los demas, a jugar con alguien mas. Decía el libro que los niños necesitan diferentes momentos de juegos durante el día, y el único que mi hijo necesitaba, era en compañía de los otros niños de su edad, asi que funcionaba perfecto aquella propuesta del "Baby Cafe"
La clase de musica vino despues, la maestra, una hippie wannabe, con una falda larga, el cabello larguísimo pintado de negro y pa rematar, vegetariana. Delgadisima, pettite. Pedagoga, y que aplicaba sus conocimientos en la clase. La clase era tranquilisima, tanto que los niños (la mayoría, menos Erik) se fastidiaban y comenzaban a hacer otras cosas. Mi hijo permanecía tranquilito en mis piernas y se dejaba hacer todos los movimientos que las canciones iban marcando... "a mover los pies" ... y yo le movía los pies, y él, solo observaba. Cantabamos un total de 10 canciones en aproximadamente 50 minutos, y por supuesto el tiempo entre canciones era muerto. Pero eso no preocupaba a mi hijo que permanecía sentadito ahi, tranquilito.
De pronto, el momento preferido por todos llegaba, el momento de las burbujas. La maestra soplaba y soplaba y los niños solo miraban hacia arriba sorprendidos, algunos intentaban tocarlas, otros solo las miraban, mi hijo, las miraba, le gustaban, pero como es algo que yo había empezado a hacer desde meses antes, no fue una sorpresa para el, como lo fue para los demas.
Este momento, lo aprovechaban los papas para dejar a sus hijos ahi sentaditos en el piso, correr hacia el otro lado y tomar fotos y fotos.
Ese día, Erik estaba tranquilo, como siempre, tomaba uno que otro juguete, y de repente convivia con los otros, pero en general siempre prefirió sentarse y jugar solito ahi, y observar, siempre observar. El momento de las burbujas llegó, y una mamá sentó a su niña y corrió hacia el otro lado del salón para tomar fotos de frente, de pronto uno de los niños mas activos caminó hacia la niña y la empujó tan fuerte que se golpeó en la cabeza y hasta el piso retumbó.
La niña comenzó a llorar inmediatamente y NADIE HACÍA NADA!! todos miraban con cara de "oops!" pero nadie hacia nada, ni la mamá. Por lo que yo tomé a la niña (aun en el piso) y la abracé, le sequé las lagrimas, de pronto, mi hijo me ve, y comienza a llorar con un sentimiento!! ... la mamá vino (POR FIN!!!) y tomo a su bebe y mi hijo hecho un mar de lágrimas. La maestra dijo que mi hijo lloró por que sintió feo por la niña, pero lo dudo por que desde ese día, a mi hijo no le gustan los demas niños, no los soporta, no quiere estar cerca de ellos, y cuando uno de ellos grita, llora o hace algo escandaloso, mi hijo se convierte en un guiñapo. Llora con un sentimiento que me da pena, lo abrazo y explico que mamá siempre se quedará con él, pero es muy pequeño para entender.
Lo único que espero es que para cuando a mi hijo le toque ir a la guardería, ya no sienta tan feo estar con los demas niños, y que se acostumbre pronto. Me salió mas caro el caldo que las albongidas.